Quiero ser pura. Quiero ser puta.
Apenas se diferencian en una letra cada una. Dos letras separadas a su vez solamente por una en el abecedario.
La cara brillante de la luna se arruga. Aquí algo huele mal. Huele a tristeza, rabia, hormonas y coraje sin controlar. La cara brillante no brilla porque aún queda porquería cósmica en el cielo. Permanece desde que pasó aquella estrella maldita en Navidad.

Me duele pensar en los verbos. En los míos, en los tuyos. No quiero pensar en el pensamiento. Me resulta pesado, me marea, me da náuseas. Fingiendo que me hago caso, disimulo. Cuando me doy cuenta ya ando con el traje de cuero puesto.
Disciplina, clase, talla, metralla.
¿Sabes? Estoy agarrada a este látigo como si me fuera la vida en ello. No puedo soltarlo. No sé si querría hacerlo. Lo observo y me deleito. Soy experta en su uso. En su auto-manejo. Alguien debería darme un premio.
A la luna le llora un ojo. ¿Qué le pasará a la luna? Está cansada, dice, de no puedan brillar a su lado las estrellas que están más cerca. "Si hablo, ellas callan y si me marcho se manifiestan. ¿Cómo es posible que se me antojen tan lejanas estando a mi vera?".
¡Ay Luna! ¡Luna, lunera! Que si el cielo está opaco, que si nadie brilla a tu lado... Hoy no hay quien te aguante, así que mejor vete a la cama. Ya hablaremos mañana.
Apenas se diferencian en una letra cada una. Dos letras separadas a su vez solamente por una en el abecedario.
La cara brillante de la luna se arruga. Aquí algo huele mal. Huele a tristeza, rabia, hormonas y coraje sin controlar. La cara brillante no brilla porque aún queda porquería cósmica en el cielo. Permanece desde que pasó aquella estrella maldita en Navidad.

Me duele pensar en los verbos. En los míos, en los tuyos. No quiero pensar en el pensamiento. Me resulta pesado, me marea, me da náuseas. Fingiendo que me hago caso, disimulo. Cuando me doy cuenta ya ando con el traje de cuero puesto.
Disciplina, clase, talla, metralla.
¿Sabes? Estoy agarrada a este látigo como si me fuera la vida en ello. No puedo soltarlo. No sé si querría hacerlo. Lo observo y me deleito. Soy experta en su uso. En su auto-manejo. Alguien debería darme un premio.
A la luna le llora un ojo. ¿Qué le pasará a la luna? Está cansada, dice, de no puedan brillar a su lado las estrellas que están más cerca. "Si hablo, ellas callan y si me marcho se manifiestan. ¿Cómo es posible que se me antojen tan lejanas estando a mi vera?".
¡Ay Luna! ¡Luna, lunera! Que si el cielo está opaco, que si nadie brilla a tu lado... Hoy no hay quien te aguante, así que mejor vete a la cama. Ya hablaremos mañana.