Sorteando obstáculos. Paso a paso, salto a salto.
Caminando por la calle con la música adecuada, el rayito apropiado, y la gente, de repente, parece más cercana.
Será por pedir, que no cuesta nada. Una, dos, cuarenta, sesenta primaveras buenas. Que el destino siga recto y, cuando no se pueda, que gire a la derecha.
Cualquier golpe de suerte, cualquier piedra en el camino. Cualquiera, y no somos lo que seremos.

Crucemos los dedos.