
He despertado decidida a tocar las copas de los árboles con la punta de mis dedos, a inventar cálidos colores otoñales para usar en las tardes de invierno.
Bufanda al cuello, con el pecho descubierto. Protección invisible para los corazones ciegos. Corazones borrachos por un exceso de aire, un exceso de espacio en su pequeño compartimento.
Con las manos desnudas me arriesgo y, para sentir que me acompaña, palpo ansiosa el imperturbable viento. Viento que me enmaraña el pelo, me revoluciona, que me levanta la falda. Haciéndome compañía en el último suspiro del día, desde el primer café de la mañana.
Hablo de ti que eres brisa, aire, y torbellino. Motivo de mis motivos, sapo entre mis cuentos. Hablo de mi asesinando margaritas, llenando mi habitación de lágrimas, risas y pétalos.
Mujer de pocas palabras para tanto sentimiento.
(29/julio/08)
(imagen sacada de alelatriller.deviantart.com)